Colador.


Parte de uno desaparece en esos recuerdos que se escapan entre las manos. Recuerdos queda no son de uno y sólo sobreviven si son de a dos. A no ser que ambos quieran matarlos escupiéndolos al olvido. Últimamente pienso mucho en eso. En el olvido. En como me perdí el mirar las estrellas por tanto tiempo. El momento en el que me di cuenta que ya no sabía lo chiquito que eran los problemas. Los delirios. Las inquietudes. Como me preocupa ese pozo que se traga todo. Que borra lo que quiero y lo que no. Lo que duele y lo que no. Aunque uno no sepa. Aunque uno no lo imagine. Se me eriza la piel de solo pensar en ese olvido que no quiero. Que me busco pero que soy tan bueno creando. De nombres. De caras. De besos y palabras. De noches y mañanas. Lluvias. Ojos azules. Roperos. Playas. Asientos traseros. Primeros pasos. Olor a nieve. Sabor a sal. Me da miedo y no quiero. Pero la puta madre como sale. Se hace. Con recuerdos que arrancan palabras escritas. Atraídos por esas fotos eternas perdidas. Que ayudan, pero no tanto.

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