Desde abajo se critica. Desde arriba se entiende mejor.


No creas que vas a seguir creyendo que soy lo más por mucho tiempo. A todos nos pasa que los ídolos se caen a pedazos. Como los padres. Parece imposible que quien te limpió la caca y te enseñó a comer, ahora pueda ser destrozado por sus errores. Porque ahora tiene que ser perfecto. Vos no lo sos, pero ellos lo tienen que ser. Vos te podés equivocar, ellos no. Los grandes no se pueden equivocar. Los otros no, vos sí. Claro, porque vos sos vos. El centro del universo. Todo gira en torno a vos. Tus padres, tus amigos, tus gobernantes, tus compañeros del trabajo, los famosos de la tele, cualquier pelotudo como yo. Todos tienen que ser perfectos, para que vos puedas no serlo. Supongo que cuando uno se mira al espejo y se da cuenta que es como su padre, o su madre, dependiendo el caso. Las cosas se hacen un poco más entendibles. Si mi viejo y mi vieja son como yo. Obvio que no intentaron ser unos cabrones. Obvio que intentaron lo mejor. Obvio que no pudieron hacerlo el 100% del tiempo. Obvio que tomaron decisiones equivocadas. Obvio que no siempre dijeron lo que yo esperaba que dijeran. Así vamos todos por estos lados. Intentando hacer lo mejor posible. Persiguiendo una zanahoria que no sabemos si existe. Y no se si es que las canas se me están empezando a notar desde lejos o que, pero ahora perdono mucho más. Entiendo más que estamos todos metidos en este experimento donde no hay culpables. Hacemos lo que creemos que es lo mejor para nosotros. Si, para nosotros. Egoístamente. Sino, para que lo voy a hacer. Incluso cuando ayudamos, lo hacemos para sentirnos bien. Que bien se siente cuando alguien te dice que esta mejor “gracias a vos”. Cuanto se te llena el corazón y como se te encorva la sonrisa, por más que intentes evitarlo. No hay caso, estamos todos metidos en este experimento en el que nos ven desde arriba y aprenden. Aprenden como somos. Que decidimos. Que pensamos. Que hacemos y que dejamos de hacer. Por que elegimos darle libertad a nuestros hijos o simplemente reprimirlos para que no hagan lo que no se “debería hacer”. Igual de que somos un experimento, quiero escribir después. Hoy quiero escribir de cómo todo se cae. Como somos de pelotudos que nos encanta encumbrar para después destrozar. Si lo hacemos con nuestros padres, ¿Cómo no lo vamos a hacer con el resto? Si de Mi papá es el mejor del mundo a es un viejo choto, vamos en menos de 10 segundos. O diez años, da lo mismo. Estoy esperando que mi hijo se de cuenta que no soy lo mejor, ni el mejor. Que soy un pelotudo inseguro que lo único que quiere es ver que hay más allá de la colina. A ver cuanto se demora en hacer ese cambio. Supongo que si lee esto, como lo lees vos, por ahí se estira un poco más y no me putea tanto, tan pronto. Ves, después no me digas que no te lo dije. Soy un boludo, así que andá acostumbrándote a la idea. Quizás admitiéndolo el golpe se hace más simple. Lamentablemente no lo aprendí de mi viejo. Pero que le puedo pedir, intenta hacer lo que mejor le sale y el pelotudo soy yo que no lo entiendo. Cada uno se defiende como puede. Así estamos por acá. Esperando caer. Porque a todos nos va a pasar. Esperemos disfrutar del vuelo lo que más se pueda. Que el vientito en la cara, nos gusta tanto.

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