Muchos.


Habrán habido tantos artistas en otros tiempos y momentos? Siento que vivimos una explosión del arte. Una multitud de talento que se mira, se copia, se mezcla y se multiplica. Se regenera como nunca antes. Se repite una y otra vez. Como un gople contra todo lo establecido y apoyándose en el sistema. Cuantos fotógrafos hay desde que existe Instagram. Cuantos músicos multiplicaron sus posibilidades frente a YouTube. Cuantos escritores desempolvaron historias para compartirlas en blogs, despertando esos deseos incontrolables. Me encantaría saber si alguna vez estuvimos tan impulsados hacia el arte. Hacia sacar lo mejor de nosotros para gritarlo fuerte. Artista sobre artista. Re versionando, mejorando, alterando. El Meme como forma de arte. Donde todo el arte está al alcance de la mano y toquetearlo se puede. Cada vez se nos hace más fácil el juguetear con lo que tenemos cerca. Nada es sagrado. Nada se nos escapa. Podemos hacer un remix con El Papa y re versionar la 9na Sinfonía sin que nadie nos censure. Autotune, Garage Band, Hipstamatic y todo lo que nos ayuda a sacar eso que tenemos clavado desde hace milenos dentro nuestro. Tenemos telas, instrumentos y tinta como nunca antes. Creo que todavía no nos damos cuenta del poder que tenemos entre las manos. De cómo podemos amplificar esa fuerza creativa que es capaz de cambiar al mundo. Hacerlo como queremos que sea. Sin que nos los dicte nadie ni nada. El mundo del monólogo está viendo sus últimos días. Larga vida a la conversación. A la demostración. A la exploración de lugres donde la raza humana nunca estuvo antes. Porque nunca hablamos tanto de nosotros mismos, compartiéndolo unos con otros. Dejando fuera esos filtros que cada vez se hacen más tenues.

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