No sé.

Desde hace un tiempo se me amontonan dibujos en la cabezota, pero las palabras huyen de mis dedos. Es como si escribir me cansara. Me aburriera. Mi cabeza busca dibujos o mamarrachos en vez de pensamientos que puedan contarse con palabras. Con frases que se van armando una tras la otra para dar algún sentido o simplemente escupir esto que tengo adentro. Sin embargo, hay veces, no siempre, pero hay veces, en las que me dan ganas de decir unas palabras. De pararme frente al pupitre para empezar a desagotar esta cloaca que tengo adentro y muchas veces me sale por la boca. Ganas de soltar esas ideas que me dan vueltas por la cabezota y golpean, como un ventilador con el eje torcido. No se si será hoy uno de esos días, pero al menos me agarró con una de las manos en el teclado. Será la falsa sobriedad o el amor por los viejos tiempos, pero hoy las palabras se resbalan entre teclas. Como me dijo un pelado: “escribís como el culo, pero escribís” y quizás tenga razón o quizás no tenga que escuchar pelados que se esconden en máscaras de éxitos momentáneos. Pero pará un poco… quién soy yo para juzgar a los pelados? Un peludo? Un pelotudo. El pelado tiene razón, no sé lo que escribo, pero lo escribo. Lo que no se, es para que mierda lo publico.

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