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3.Nukiti.

Dice que es porque nació en un barco y toda su vida estuvo en el mar, donde se movía de un lado para otro. Los amigos del barrio no le creen, principalmente porque saben que en Badajoz no hay lugares navegables. En fin, el tema es que Nukiti no deja de tropezarse. Se tropieza con todo. Todo el tiempo. No llega a caerse al piso, pero si vive en ustado constante de tropiezo. Al principio te da risa, como es obvio, pero después te empieza a dar un poco de pena. Es imposible que te acerque algo si no querés que lo rompa. Se le tropiezan las manos, las piernas e incluso a veces se le tropieza el pecho, por raro que eso parezca. Sin embargo se lo toma a la risa. Una risa que se entrecorta con algunos “Uy, Uy, Uy”. Que dan un poquito más de gracia.

4.Xiten.

A muchos nos encanta soñar. Irnos a dormir. Estirarnos en la cama y sentir las sábanas en nuestra piel. A casi todos nos gusta eso. Casi, porque a Xiten, eso le da asco. Le da asco dormir. Soñar. Acostarse. Por eso intenta por todos los medios, dormir lo menos posible. Se toma 65 tazas de café al día. Se auto-cachetea cada 15 minutos. Se ducha con agua fría cada 3 horas. En su casa, no tiene nada en lo que pudiera recostarse. Ni una silla, ni una mesa. Para evitar recostarse sobre el suelo, lo ha llenado de tachuelitas, dejando espacio sólo para ir al baño y la ducha. No tiene inodoro si quiera, tiene uno de esos pozos turcos en los que hay que agacharse, pero no sentarse.

Sin embargo, no puede evitar quedarse dormido en el trabajo, en el metro, en el dentista, en el médico, en la bicicleta y prácticamente en todo lugar donde se sienta.

Su jefe piensa que es un dormilón.

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