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17.Tedas.

Panza. Grande. Redonda. Caída. Maldita panza. Incómoda. Pesada. Flácida. Tedas es un tipo con panza. Y como todo hombre con panza, quiere sacársela. Lo ha intentado todo. Gimnasia. Dieta. Todo. La panza sigue ahí. Su mujer, con quién está en pareja desde hace 35 años, le dijo que no puede ser que sea así. Que por que no ve a un médico. Tedas, como todo hombre con mujer, hizo lo que ella le dijo y fue a ver al doctor.
Después de unos estudios y deliberaciones, una comisión del hospital citó a Tedas para darle el diagnóstico. Parece ser- empezó diciendo el director del hospital-, que lo que usted tiene en la panza, es mas bien, personal. ¿Cómo personal? –Respondió Tedas. Personal- volvió a decir el médico. Son cosas suyas y no queremos seguir viendo más, sentimos que invadimos su privacidad. Tenemos algunas muestras que queríamos compartir con usted, pero nos da cierto pudor, por lo que lo vamos a dejar solo para que las vea y decida que quiere que hagamos. Si usted quiere, se las podemos sacar. Es su decisión. -Dejaron una especie de tupper cerrado sobre la mesa y uno a uno los médicos fueron saliendo de la sala. Alguno lo miró dejándole una sonrisita tímida.

Cuando todos salieron, se acercó a la mesa, abrió el Tupper y un escalofrió le recorrió la espalda. Había de todos colores. De distintos tamaños. Algunas parecían mas viejas que otras. Algunas todavía se movían agonizantes. No eran muchas, unas 50, pero se miró la panza y se imaginó todas las que seguían dentro. Se acarició la panza y casi se pone a llorar. Sus mariposas estaban muertas desde hacía mucho, mucho tiempo. Y es que si no las movés, se mueren- pensó.

18.Abotu.

Hay un serio problema de inconformismo en Abotu. Él lo ganó todo. Todo. Mundial de Matemáticas. Copa América. Eurocopa. UEFA. Campeonato de Esquí acuático. Festival internacional de la tómbola. Todo. Ganó todo lo que haya que ganar. En lo que sea que haya que ganar. Sin embargo, lo único que quiere, es una medalla. Ganó diplomas, copas, estatuas, estatuitas, tazas, títulos, pensálo y lo ganó. Pero le falta esa medallita que no puede ganar. Muchos piensan que es una boludez, pero para Abotu no hay boludez que le valga. La semana pasada se inscribó en un torneo de barrio, en el que el premio es una medallita de plástico. Él dice que le sirve, a ver que pasa.

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