19 & 20 / 100

19-20
19.Betins.

A los 4 años, fue el único sobreviviente de un accidente aéreo. A los 12, se cayó de un edificio de 25 pisos y no le pasó nada. Cuando tenía 16 le agarró un cáncer terminal, a la semana no tenía nada. Cuando cumplió los 50, a pesar de que parecía de 30, se hundió en un submarino y nadie sabe como, salió a la superficie y fue encontrado vivo 34 días después nadando a la deriva. Cuando cumplió los 87 se quedó dormido manejando y se desbarrancó en un precipicio de unos 25 metros de caída libre. Lo encontraron inconsciente, pero vivo. Ayer cumplió 234 años, y a pesar de que no los aparenta, sigue pensando que es simplemente un tipo con suerte.

20.Abelo.

Podemos tomar dos bandos a la hora de nuestra gran lucha interior: Todo para mi, o lo mejor para todos. Esta lucha constante, es la que divide a la gente entre los egoístas y esos que siempre son elegidos como mejor compañero.

La masa rara vez, elige como mejor compañero al jefe. Si llegó allá arriba, debe ser porque quiere lo mejor para él, no para el resto- piensan y no lo eligen. Mejor compañero es siempre el que quiere estar bien con todos, el que es más cercano, más como vos y yo.

Abelo había sido elegido mejor compañero desde que estaba en el prenatal. Siempre que había que elegir quién es el mejor compañero, él ganaba y casi siempre, unánimemente. Y las cosas cambian. Como todo cambia. Un día, un tipo normal, de una estatura normal, con una contextura normal y una sonrisa de otro planeta, llegó a la fábrica.

Faltan 2 meses para que se elija el mejor compañero. Y pese a que Abelo tiene todas las medallas para llevarse otra vez el gran premio, hay algo que no le cierra. Hay algo que lo pone incómodo. Es una especie de sexto sentido. O simplemente observación. De cómo el nuevo se mueve, como gana sonrisas, como con gestos simples y de principiante, va comprando corazones. Con chistes viejos, abrazos, palmadas en la espalda, cumplidos, regalitos y todos esos trucos baratos y resultones.

“En la prensa hidráulica, si uno no está atento y no conoce bien el camino, puede tener un accidente fulero”, pensó Abelo mirándolo desde lejos. Y una sonrisa, un poco menos pura, se le escapó en la cara. Ser un buen compañero te hace querer el bien de todos, pero no te impide seguir siendo humano.

Leave A Comment