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21.Pixio.

Todo lo ve. Todo lo sabe. Está en todas partes, de una forma o de otra. Conoce nuestros secretos y deseos más oscuros. Está en todas partes, pero no se puede ver. Es nuestra imagen y semejanza. Despierta amor y odio. No es igual en todos los lugares del planeta. Muchos le declaran su devoción cotidianamente. Todos se lo imaginan más o menos de la misma forma, pese a que no tiene forma. No tiene tiempo ni espacio.

Muchas razones como estas y otras más son por las que Pixio está convencido que internet es Dios. Lo bueno, es que no hay que moverse del sillón para ir a misa. Piensa.

22.Orell.

Quizás sea porque Orell es un tipo al que le gusta viajar mucho. O porque en ese afán por viajar tanto, ha ido desarrollando un desapego a las cosas materiales. Vaya a saber por qué, pero él no necesita nada de nada cada vez que se mueve de una ciudad a otra.

Bueno, si nos ponemos esquicitos, podríamos decir que en realidad si tiene algo que lleva de un pueblo a otro. Su barba y los habitantes que viven en ella.

En su viaje al conocido y trillado Lilliput, y sin darse cuenta, un habitante de esa ciudad se escapó con él, escondiéndose en su barba. Este pequeño habitante (su nombre es impronunciable) construyó en la base de la quijada una pequeña casita. Y alimentándose de los restos de comida que iban quedando en la barba, logró asegurar una vida larga y próspera. Con el tiempo, y debido a la voluntad de Orell de viajar tanto, e incluso por lugares de baja limpieza, este liliputiense, logró domar a los piojos y pulgas que caían por ahí.

Comenzó a desarrollar técnicas de domesticación, en estos parásitos para así poder vivir de ellos. Ellos le proporcionaban fuerza para trabajar la piel y de vez en cuando comida, cuando uno era sacrificado.

No se sabe si Orell sabe o no sabe del asentamiento que se mueve con él y no hace nada al respecto. Lo que podemos asegurar, es que a nadie le gusta viajar solo solo.

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