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31.Ketoni.

Se lo habían dicho de chico: Dios, nos está mirando siempre. Eso, le debe haber puesto en alerta. Pero después, y por una casualidad de la vida, en un viaje a Chile, le pusieron en el autobús la película esa en la que todo es un reality show y ahí se dio cuenta.

Habían algunos detalles, que quizás a los organizadores se les pasaban, pero a él no. Esa señora, que venía con el en el bus, era la misma que después se encontraba, dos días después en la playa de El Quisco. El tipo del bar, estaba siempre ahí, nadie trabaja 24 horas. Muchas veces vió a la misma gente pero con el vestuario cambiado. Un sombrero, una gorrita, lentes oscuros. Incluso vio a gente que a veces era un pasajero en un bus y después era un empleado en alguna tienda o incluso un policía. Es que no deben tener dinero para tantos extras, pensaba. Mi vida no es tan interesante.

Al principió pensó en intentar desenmascararlos, pero desistió cuando pensó en que haría después. Por eso decidió seguirles el juego. A veces sonríe a lo que el cree que puede ser una cámara. A veces, cuando bebe, habla de que él sabe como funciona todo. Pero lo que nunca hace, es desnudarse. Le da vergüenza. Dice que es su última frontera de intimidad. Se ducha vestido. Se cambia con una toalla. Va al baño y se cubre con una sábana.

Está bien si me quieren conocer. Pero hay un límite.

32. Shuni.

– Qué?
– Si, tal como lo oís.
– Pero no podés ser tan pelotudo.
– Por qué no? Hay gente que cree en que su Dios es el único y todos sabemos que es una mentira grande como una casa.
– Si, pero esto es diferente, estas reglas son una pelotudez y lo sabés.
– Bueno, a mi me cierran. Me dan tranquilidad podría decirse.
– Y nunca las rompés?
– Desde que me las puse, no. Bha, creo que no.
– Cómo creo que no?
– Y es que a veces no me doy cuenta y quizás alguna cosa se me escapa, pero creo que lo importante es que no las haga conscientemente. Porque ahí me estaría mintiendo a mi mismo y eso no vale. Le podés mentir a todos, menos a vos.
– Y por qué empezaste con esta pelotudez?
– Que no es una pelotudez te digo!
– Bueno, cuando empezaste con estas reglas?
– Hace unos años. Me salió. Empecé con una y después sumé las otras 2, es como que sino me sentía incompleto. Además siempre me gustaron los números impares.
– Igual es raro hablar con vos sin que me mires a los ojos.
– Es así. Si no te gusta, no pasa nada. Pero no me pidas que cambie mis creencias.
– Pero de dónde sacaste que mirar a los ojos hace mal?
– Es que para mí solo se puede mirar a los ojos si la mirada no tiene mal. Y como no se si alguna vez voy a desear tu mal, no quiero que la mirada sea impura.
– Impura? Mirá como estás hablando!
– Impura, qué querés que te diga. Yo hablo así.
– Entonces nunca vas a mirar a los ojos a nadie?
– Por regla general, no. Quizás a mis hijos, si es que conozco a alguien que me banque que no la mire a los ojos y encima de eso que me tenga que acostar con ella al aire libre. Pero, parece que no va a ser fácil. Así que creo que no vaya a pasar…
– Ya te lo digo…
– …..
– …..
– …..
– …..
– Bueno, me tengo que ir.
– Si, creo que es lo mejor…
– Bueno… y con las otras 2 reglas como vas a hacer?
– Y uno se va acostumbrando.
– No mirar a los ojos. No decir “quizás” y no estar bajo techo. De dónde saliste Shuni? Cómo se te ocurrió esto?
– Con tanto loco suelto, a mi me lo preguntás?

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