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49. Imiti.

Poco después de darse cuenta que tenía alas, las empezó a ocultar. Tener alas no es algo que sea muy común y la gente ataca todo lo que no es común. Vive ocultando esa condición desde hace mucho tiempo. Al principio se las vendaba al cuerpo, pero con el tiempo fueron creciendo y eso era imposible. Quiso arrancárselas alguna que otra vez, pero le vuelven a crecer. Alguna que otra vez intentó volar, escondiéndose en un bosque o en lo alto de una montaña, pero no funcionó. Tener algo que los demás no tienen, al principio parece algo interesante, pero cuando eso te aleja de los demás, la cosa no se hace tan fácil.

Imiti se siente un poco sólo. Una especie de soledad que, aunque no lo sabe, comparte con muchos y muchas. La soledad del único. Aunque todos somos únicos de una forma u otra, hay unos y unas que son únicos porque eso que los hace diferentes, se nota en el exterior. Se ve de lejos. Se siente. Se huele. Esos que cuando hablan, toda la mesa se gira para escucharlos. Que cuando se discute, todos esperan que tenga un punto de vista diferente al resto. Esos y esas que cuando entran en un lugar, todos los miran con distintos niveles de envida.

Imagináte a Imiti. Entrando con dos alas blancas. Gigantes. Hermosas. Erguidas y esbeltas. Todo el mundo lo quiere. Para bien y para mal.

Cansa ser único, dice Imiti y después putea un poco por tenerle miedo a las alturas.

50. Sitoe.

En el 2012, las autoridades británicas cambiaron las monedas, por una aleación diferente a la del níquel.

Menos de un 1% de la gente sintió este cambio, porque ellos eran los alérgicos al níquel. Dicho más comúnmente alérgicos al dinero. Sin embargo, Sitoe no sintió ese cambio. Para él seguía siendo dinero y por consiguiente, seguía teniendo esa rara alergia.

Su enfermedad iba más allá del níquel. Era alérgico a todo lo que simbolizara dinero. Tarjetas de crédito, monedas, billetes, pagarés, cheques, bitcoins e incluso hasta de los billetes del Monopoly. Muchos creen que es una especie de cuadro ideológico, basado en que venía de una familia con algún que otro pasado comunista, pero nada que ver. Sitoe adora comprar y adora el capitalismo. Es simplemente un problema que tiene con el dinero. Cada vez que está cerca de algo que lo simboliza, dice que se le hincha todo el pecho y no puede respirar.

Debo decir que sus padres dudan un poco sobre esta patología y creen que no es más que una infantil excusa para seguir viviendo con y de ellos. Sitoe, obviamente, no concuerda.

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