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51. Eblas.

Ermitaño. Tosco. Cerrado. No se encuentran palabras de suavidad para describir a Eblas. Su mirada. Su cara. Su pelo. Su forma de vestirse. Todo en él, es áspero. Él dice ser la prueba viviente de que venimos de las rocas. Que cada roca que vemos en la tierra es el alma de una persona del pasado. “Del polvo venimos y al polvo vamos” es su frase favorita.

Su teoría, y por lo que se maneja en la vida, es de que hace millones de años, la vida nació de entre las rocas. La roca fundamental, fue la generadora de todo. Un pedazo del mismísimo corazón del big bang, que viajó desde el centro del universo y se clavó en nuestro planeta, generando el primer latido. Desde ahí, dentro de cada piedra, hay un poco de vida. Que poco a poco y que con cada piedra que se parte, sale al aire, para entrar en contacto con los otros seres y darles vida.

Elbas cree que las cosas no son como creemos, que no hay elementos inertes. Todo es vida, todo está conectado. Lo que no sabe es para qué estamos conectados. Bha, no lo sabe o no lo quiere saber. Porque como la mayoría de nosotros, esas preguntas están hechas para que las respondan otros.

52. Cloto.

Una de las pocas cosas que hackeó Cloto, fue un modem compartido en el que pudo dar más bando de ancha para todos sus compañeros de trabajo. Un momento glorioso, que recuerda con mucho cariño. Encontrar entre miles de números y letras del código ASCII la palabra Password y la combinación que seguía. Mágia pura. También encontró uno que otro backdoor de alguna página porno o uno que otro login y password. Había aprendido como bajar cosas, de esas que no se pueden, de internet, simplemente mirándo el código en el navegador. Nada de más. Un tipo con curiosidad y que entendía superficialmente como funcionaban las cosas en la red, allá en los comienzos.

La cosa se empezó a complicar y ya le fue perdiendo la maña. Sin embargo, hace unos meses y por casualidad, encontró una página en la vieja Geocites, donde había lo que se decía ser un backdoor a los servers de la web de la CIA y sus secretos. Seguro que era una joda o uno de esos sites que usan para atrapar a giles. Sin embargo, él entró. No tenía que ocultar. Qué le iban a escanear en su vida? Unas páginas porno y unos mp3 robados? Click y adentro.

Todo parecía bastante real a la vez que bastante simple. Ordenados por carpetitas, estaban todos los temas sobre los que la gente quiere saber, asesinatos de presidentes, vida en otros planetas, vistas extraterrestres, planes para dominar el mundo, misterios irresueltos, todo. Dentro, de cada carpetita, había un archivo de texto. Nada más. Por el tamaño del archivo, no debía ser muy extenso. Todos pesaban lo mismo. 666 Bytes.
Cada vez que abría una carpeta, el peso del archivo era el mismo. Daba un poquito de miedo, pero seguía creyendo que era una joda. Entonces, riéndose abrió el primer archivo y leyó lo que decía ese documento de los tres seis de peso.

Cloto nunca fue de hablar mucho, pero si de reírse. Cosa, que después de leer eso, dejó de hacerlo.

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