57 & 58 / 100

57-58
57. Ukeit.

Ni se acuerda cuando empezó. No, es mentira, si que se acuerda. Fue un día que le contaron que la luz que vemos de las estrellas, puede que no exista. Porque ellas han muerto hace muchos años, pero sin embargo su luz nos sigue llegando. Y obviamente, eso lo hizo pensar.

Entre todas las cosas que uno puede pensar cuando escucha algo así, se le ocurrió que si las estrellas pueden transportar luz, quizás puedan transportar otras cosas, como cariño por ejemplo. Para cuando se necesite, para cuando haga falta. El cariño a veces abunda y otras veces escasea. Y mas vale juntar para momentos de vacas flacas.

Así le empezó a dejar besos a las estrellas, para que se los guarden. Sabe, y no es ningún boludo, que alguna noche puede que los necesite y entonces sepa a quién pedírselos, sin que se los cobren. Sin que tenga que dar algo a cambio. Odia a los que te cobran las cosas. Los que te dan para después decir que te dieron.

Por eso, cada noche, antes de irse a dormir, mira las estrellas y les presta un beso, esperando cobrarlos algún día. Sin más interés que lo que vale su cariño original.

58. Setuk.

Él no quiere dar el brazo a torcer. Qué son las leyes para él? Las odia. Las aborrece. Todo lo que le diga lo que tiene que hacer le parece repugnante. Siente que le quita el aire. Lo pone a mil. Quiere romper todo. Las leyes son para los que van lento repite Setuk cada vez que se encuentra con una. Por eso la ley de la gravedad es otra estupidez para él. No quiere dejar que ella gane. Es él quien manda en su cuerpo y por eso hace lo que quiere. Desde que tiene 10 años que no salta. Para no caer. Porque no quiere que la gravedad tenga razón. Él siempre hace lo que quiere y una estúpida ley de la gravedad no va a frenarlo.

Leave A Comment