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63. Opisti.

“Odio los quotes para empezar un relato” Anónimo.

Desprenderse para sentir que se existe. Dar para poder encontrarle un sentido a una realidad que definitivamente no la tiene. Completar al que le falta. Un intento de prolongar nuestra existencia sembrando algo material en persona. Inmortalidad barata? Opisti prefiere regalar a que le regalen. Empezó regalando sus juguetes, incluso cuando era chico. Siempre le daba más placer ver como disfrutaban los demás, que él. Una especie de sádico, pero al revés. Donar sus órganos fue casi una obviedad. Pero cuando se convirtió en el primer donante de piernas, su familia pensó que había ido muy lejos. En los últimos meses Opisti fue donando todo su cuerpo hasta quedarse sólo con su cabeza. Funciona conectado a una máquina que ya tiene regalada, pero la sonrisa no se la quita nadie. Bueno, se la tiene prometida a una amiga, pero para eso falta.

64. Spetu.

Spetu Duerme con el brazo en alto. Se pone una almohada que le impide que baje el brazo para tapar su axila. No quiere que la puertita que encontró ahí se quede bloqueada y lo que sea que salga o entre de ahí, no pueda hacerlo.

La puertita le apareció un día mientras se bañaba. Pensó que era un grano, pero en realidad era un picaporte. Después descubrió la puerta y finalmente el dintel. Era una puertita chiquita, de unos 2cm de alto por 1cm de ancho. Al principio daba un poco de grima, pero después curiosidad. Quién vive ahí dentro? Golpeó despacito y mirándose al espejo se fijó a ver si salía alguien. Le sacó el estetoscopio a su tío y lo puso contra la puertita a ver si escuchaba algo. Al principio no escuchaba nada, hasta que escuchó lo que parecía que alguien estaba viendo la televisión. Se asustó, como cualquiera lo haría, pero le daba vergüenza contárselo a alguien. Finalmente se fue acostumbrando y lo comenzó a tomar como algo normal. Incluso una vez, se compró una lapicera de 0.01 mm para escribir una nota y meterla por debajo de la puerta. Escribió sólo Hola, pero el papel era demasiado grueso y le fue imposible que cupiese por debajo de la puerta.

A Spetu no le gusta mucho hablar del tema. Lo único que te dice es que al final uno se acostumbra a las cosas. Y lo que parecía imposible, se hace cotidiano.

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