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77. Atirei.

Nació un 7 del 7 del 77 a las 7:07 en la calle del Séptimo Regimiento al 77. Pabellón 7. Habitación 77. Era el séptimo hijo del séptimo hermano de la familia Setecoste. Desde el momento de su nacimiento, la suerte fue parte de su día a día. A medida que pasaban los años, la suerte iba aumentando, se ganó la lotería con 4 años. Encontró un pozo petrolero en el patio de su casa cuando tenía 5 y hacía un pozo para esconder un autito. Sus amigos lo adoraban. Su familia lo amaba. Todo iba a más hasta las 23:59 del día anterior al que cumpliría 17 años. Es como si la suerte hubiese tocado la cumbre máxima y la suerte dio la vuelta, empezando a generarle mala suerte hasta que cumplió los 25. Momento en el que todo empezó a cambiar de nuevo para bien. Fue ahí cuando entendió los ciclos en los que vivía. Cada vez que su edad sumaba 7, la suerte daba la vuelta completa. Porque nada dura para siempre. Ni lo bueno, ni lo malo.

Faltan 2 días para que Atirei cumpla 52 y viene de un ciclo bueno. Está casado con la mejor mujer del mundo. Tiene los hijos más sanos y buenos del planeta. Su trabajo, si es que puede llamarse así, es el soñado por todos. El dinero no es un problema. La familia está genial. Sus amigos lo adoran. Los colegas lo respetan. Tiene la salud de un pibe de 19. No le falta ni le sobra nada. Está completo. Hasta mañana.

Obvio que le da un poco de cosa, pero ya aprendió a tomárselo con calma. Por eso, hoy, sentado la terraza de la mansión que acaba de ganar jugando a las cartas, fuma una pipa hecha por su mujer, la más hermosa del mundo. Fuma y espera. Sonriente, pese a que sabe que ahora viene todo cuesta abajo hasta los 61.

Pasa, que cuando uno entiende como viene el río, deja de nadar en contra de la corriente y sólo se dedica a dejarse llevar y disfrutar del paisaje. Por más jodido y feo que sea.

78. Hekiti.

No es que saldría en tiras de superhéroe. O que algún día le pondrían en una película de Hollywood. No creo. Pero Hekiti tiene un súper poder. Tiene la habilidad de crear una cortina que cubre a sus amigos o a quien quiera ser cubierto. Esta cortina, no es una cortina física o mágica. Bueno, quizás lo sea a veces, pero en realidad lo que crea es una cortina circunstancial en la que puede proteger a la persona en problemas, para que esta pueda protegerse del problema que le asecha, ya sea escapándose o simplemente sin ser visto.

Hetiki tiene la capacidad de generar esa circunstancia que hace que la atención se desvié haca otro lado. Es un super poder muy poderoso, pero porque no puede existir una distracción que dure eternamente, es momentánea, aunque sin embargo muy efectiva.

El problema, porque todo tiene siempre un problema, es que esta capacidad genera también un descrédito hacia él. Si, pese a poseer semejante super poder, Hekiti no tiene muchos amigos, porque con cada despliegue de su habilidad, viene una acción políticamente incorrecta.

Por ejemplo, el otro día, estaba almorzando con uno de sus pocos amigos y dos chicas. Su amigo fue al baño y cuando volvía, Hekiti vió que tenía el pantalón manchado con algunas gotitas de orina en la ingle. En ese momento, Hetiki puso en práctica su super poder y eructó recitando la formación de Boca Juniors campeona de la copa libertadores. Las chicas se sintieron ofendidas y dejaron la mesa, sin embargo su amigo llegó a la mesa y se sentó sin que las chicas, ni nadie en el restaurante notara las manchas en el pantalón.

A veces un héroe tiene que convivir con la incomprensión.

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